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Editorial:
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Polémica en Alemania por la energía nuclear
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El gobierno alemán decidió posponer la fecha en la que abandonará la energía nuclear y defendió la medida como una “revolución”, pero la oposición y ambientalistas preocupados por los residuos radiactivos rechazaron la iniciativa y prometieron masivas manifestaciones en su contra. “El gobierno aprobó ayer un concepto radical para la producción de energía en las décadas venideras, haciendo de nuestra generación de energía la más eficiente y más ecológica del mundo”, dijo la jefa de gobierno Angela Merkel luego de que su gobierno aprobara anoche extender la vida útil de sus reactores. “Necesitamos energía nuclear, así como carbón, como tecnología a corto plazo. Sé que muchas personas son escépticas o críticas sobre la energía nuclear, y tomamos completamente en serio estos temores”, siguió Merkel en defensa de la prórroga de 12 años para el cierre de las centrales respecto de lo previsto antes, en 2020. “Esto no es nada más ni nada menos que una revolución en la generación de energía”, declaró la jefa de gobierno. Según cálculos de la prensa alemana, la largamente madurada decisión del gobierno, que aún debe pasar por el Parlamento, significará que las cuatro grandes empresas energéticas podrán apagar sus últimos reactores en 2040 o más tarde. A cambio de la extensión, las empresas deberán pagar impuestos millonarios que según el gobierno son vitales para consolidar los fondos públicos y desarrollar energías de recursos renovables. La decisión provocó hondo rechazo entre partidos opositores y grupos medioambientalistas que se oponían a una extensión, por temor a efectos ecológicos por la falta de un lugar apropiado para depositar residuos radiactivos y hasta de una posible fuga desastrosa como la de la central ucraniana de Chernobyl, en 1996. El titular de la Federación Alemana de Energías Renovables, Dietmar Schütz, dijo que el arreglo con los proveedores atómicos “transforma el nuevo concepto de energía en una farsa”, informó la agencia de noticias DPA. “La industria de la energía renovable teme un retiro de las inversiones en el sector, y ya hoy las acciones de las principales empresas de energía atómica subieron aproximadamente un tres por ciento”, aseguró Schütz. Tras una negociación de meses, la oficialista Unión Demócrata Cristiana (CDU) de Merkel y sus socios del Partido Liberal (FDP) convinieron una solución escalonada para ampliar el funcionamiento de las centrales de acuerdo a su antigüedad y a las condiciones de seguridad. “Sin ninguna necesidad, el gobierno vuelve a activar uno de los mayores conflictos sociales de Alemania”, señaló el presidente del Partido Socialdemócrata (SPD), Sigmar Gabriel, quien anunció masivas manifestaciones de protesta para el 18 de septiembre. El presidente de la fracción parlamentaria del partido Los Verdes, Jürgen Trittin, manifestó en tanto sus temores de que en Alemania se siga usando la energía atómica hasta 2050. “La decisión del gobierno no es una solución transaccional, sino un negocio multimillonario para los proveedores de energía atómica EON, RWE, EnBW y Vattenfall”, señaló. “Merkel se arrodilla ante el lobby atómico, y pospone el cierre de las centrales sin preocuparse de los datos científicos ni de la opinión de la población”, señaló el presidente de la organización ambientalista NABU, Olaf Tschimpke, quien acusó al gobierno de propiciar la multiplicación de la basura atómica. Greenpeace habló por su parte de un “día negro para Alemania”. La organización medioambiental Deutsche Umwelthilfe calificó el programa de “ataque general a los progresos en materia de política energética de las últimas décadas”, según dijo su director, Jürgen Resch. Alemania obtiene la cuarta parte de su energía por la vía nuclear y un 15% de fuentes renovables. El resto se extrae de combustible fósiles como el carbón. La volatilidad en los precios del petróleo en los últimos años y el deseo de reducir las emisiones de carbono resultantes del uso de combustibles fósiles -responsables del calentamiento global- produjo una especie de renacimiento en el uso de la energía atómica en todo el mundo, incluyendo varios países europeos.
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